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martes, 4 de noviembre de 2014

El hombre que no dejaba de descubrir tesoros en Villarta.

  Puede ser un poco exagerado, pero acabo de llegar del pueblo y quiero compartir esto con vosotros.
En las fotos que acompañan a esta entrada veis unas setas, pues diréis como yo he dicho toda mi vida: “pues muy bien, setas”. Mira tú por dónde, esas son un tesoro micológico, son “boletus edulis” y “boletus bayo”.
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  El otro día, sábado por la mañana, día de Todos los Santos, cuando llego a La Plaza, después de un tranquilo paseíllo por el campo, para abrevar en dónde ya podéis imaginar, me encuentro con algunos paisanos que llevaban setas y me dicen algunas clases de ellas. Yo desconfío de mi habilidad y por desconocimiento no me ilusiono, pero toda la tarde no dejaba de rondarme una idea, no “se me cocía el bollo”.
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Desde chico yo a setas como aquellas que acaba de ver, había estado dando le patadas, por no saber su valor. Ahora que mis gustos y aficiones o tendencias han ido cambiando con la edad, empiezo a apreciar un buen vino y algunos platos, uno de ellos son la setas, pero sólo conozco el níscalo famoso y en los últimos años la macrolepiota o parasol.


DSC_0017Como decía, con “la mosca tras de la oreja”, por la tarde en un rato de paseo, me da por acercarme a dónde teníamos un chozo mis amigos y yo, cuando jugábamos en esas cercas por la tarde después de salir de la escuela, y dónde creía recordar la existencia de algunas de esas setas, que entonces descuartizábamos a patás, con inquina y maledicencias, llamándolas “peos de lobo”. Cogí unas cuantas, cierto, no me equivocaba, pero ante mi desconocimiento micológico, no las cociné, eso si las guardé y para asegurarme las traje en una cesta, “como manda la tradición” y se las enseñé a un vecino, entendido y me dijo: “eso es un tesoro. Ayer mi tiré yo toda la mañana en la sierra de Madrid, para coger lo que tú”. Me dio una recetilla y las hice con mucho gusto, no todas, que todavía tengo guardadas para otra vez y como veis todavía sobrevivo.
Claro está como buen setero, no os voy a descubrir el “rinche”, pero si animaros a probar con nuevas especies, pues dicen que los níscalos son de lo más malo que por ahí podemos encontrar.
Así es que, Bon apetit.
JC Molina.