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lunes, 21 de octubre de 2013

La seguridad ante todo.

  Hace unas semanas llevamos a nuestra patrona a su ermita, y después de decirla su misa correspondiente y de echar un vistazo a su casa se decidió traerla de vuelta al pueblo.


  Este año no lo pasará en su casa, las circunstancias lo desaconsejan. ¿y cuales son esas circunstancias? pues resulta que el vandalismo y el latrocinio.
  Después del robo de las placas solares (o paneles que no panales, véase entrada a un panal de rica miel), y algún hurto más de poca consideración se nos ha metido el miedo en el cuerpo.
  La ermita está muy alejada del pueblo y no hay ningún  tipo de vigilancia ni de seguridad que nos asegure que algún desaprensivo pueda, además de hacer algún daño a lo que allí hay, llevarse la imagen de la virgen.
  Así que la hermandad decidió (y yo personalmente estoy de acuerdo con la decisión) de traerla al pueblo donde estará mas segura y vigilada; y a partir de este momento surgen dudas a que hacer para no trastocar mucho nuestras costumbres. Circulan varias propuestas para llevar a cabo nuestras romerías sin poner en riesgo a Nuestra Señora. Hacer una copia de la imagen y dejarla en la ermita todo el año parece razonable para que, el que quiera, pueda ir allí a rezar como siempre se ha hecho. Otra, llevar a la virgen en coche para luego traerla en romería, como el día 14 de Agosto, o al revés, como este fin de semana pasado.
  Como tantas veces, cuatro desgraciados son suficientes para perjudicar al resto del mundo.