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miércoles, 31 de julio de 2013

Homenaje al chorro: FRENTE A TÍ

  En mi otoño, en mis años de descanso laboral sentado aquí en estos bancos de piedra frente al pilar de El Chorro, en estos bancos forasteros, que nunca existieron, y que no parecen ajenos ahora, que parece que se han adaptado bien al entorno, me brotan los recuerdos, las vivencias y quizá los sentimientos. Rememoro las noches en vela, haciendo espera para “la vez” de llenar los cantaros, cuando tu, fuente, eras el único recurso para llevar agua a nuestras casas. Esta espera, nada placentera, nada agradable, o sí, dependía de las compañías, del ambiente, de la conversación y del humor con que estábamos, a veces conflictiva y a veces violenta. Sacaba lo peor de alguno y algunas, por un rato más o menos. Se rompían los cantaros y botijos a la menor de cambio, por una discusión. Pero cuando todo discurría por buen cauce, era el foro más divertido y enriquecedor, momento de complicidades, de compartir secretos, cotilleos y chascarrillos, vamos el actual wassappeo, como dicen los gandules de ahora, que todas las noches reviven esas mismas experiencias en su botellones.
  Fuente que nos traes las esencias de esta Sierra de la Iglesia, esencia de la lluvia que filtras en sus peñas y terrones, que tomas los sabores y aromas de jaras, olivos, higueras, pizarra, para destilar un concentrado de vida y que has mantenido una fidelidad de siglos con nosotros, y has permitido a tu alrededor tantos acontecimientos de alegría con primeros besos en su oscuridad cómplice, conversaciones de amigos respetuosamente, serenamente has sido tranquilizador de penas, desengaños… También has visto como la condición humana se convierte en algo vergonzante, cuando cerca de ti se ha maldecido, se ha amenazado  o se ha asesinado a inocentes “camino de Rusia”, como aquel pobre porquero, cuyo delito nadie sabe.
  De todo esto que me brota, frente a ti, me gustaría permitir que salieran solo esos momentos imborrables de mi niñez jugando con tus aguas, a tapar el caño y soltar para provocar que la pileta rebosase, los juegos en los agujeros de los cantaros alrededor del pilar y la “pesca” de todo tipo de cosas, dentro de sus aguas. Los agradables momentos cuando, después de nuestras “aventuras” por olivares, huertos y cercas,  calmabas mi sed. Y la observación de la vida del pueblo a tu alrededor, siendo centro, vértice y foco principal de la vida de casi todos los villarteños.
 Ahora eres, como hoy, mi lugar de peregrinación diaria, mi visita obligada cada día como la visita a una madre en sus postreros años. Espero que no sean tus últimos años y que con respeto de todas las generaciones de villarteños, nos acompañes por siempre y tu presencia respetuosa y generosa sea valorada como  lo es por mí.

                                                                                                   Mesio

4 comentarios:

Anónimo dijo...

parece que os empezais a animar...
los recuerdos mueven montañs.

Anónimo dijo...

.....muy evocador y cómplice, en solidaridad y camaradería con alguien que ha vivido muy de cerca el pueblo y sus piedras. Me ha encantado. Un saludo del Ehpero.

Anónimo dijo...

ME HA GUSTADO MUCHO. FELICIDADES

ABlasco dijo...

Gracias por tu relato Mesio. Muy emotivo con larga vida de hechos acaecidos en torno al chorro y ese tapar el caño Que no se que tiene, que uno tras otro hemos tapado para contemplar el agua salir estrellándose contra la pileta...