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martes, 8 de marzo de 2011

recuerdos

Prólogo.

Éstos, que a continuación relato, son de los mejores recuerdos que guardo de niño, no se corresponde con ningún día en particular, pero todos los días eran más o menos así. Yo, que he nacido y criado en Madrid, no comía migas todos los días, ni me sentaba en la lumbre para calentarme, será por eso que estos recuerdos sean especiales para mí, cuando para otros no lo serán tanto. Más tarde comprendí que unas buenas migas no compensan un duro día de aceitunas, pero, qué cosas, ahora que ya se supone que soy adulto, 40 añitos, un duro medio día se compensa con estar con mi padre en el olivar, con los guisos de mi madre cuando volvemos a comer y con asar unas patatas, algún que otro día, en la lumbre; quién me iba a decir cuando tenía 20 años que iría a coger aceitunas con mi padre, por mi propia voluntad y en mis vacaciones de Navidad.

Será cosa del tiempo o de la niñez, pero aquellos tiempos, donde no sobraba mucho, eran mejores que estos en los que nos sobra de todo.

Si alguien lee esto de casualidad, que se anime a escribir algo y lo publique en el blog, si yo tengo algo especial que contar, todo el mundo debe tener algo también.

Muchas gracias por aguantar mi verborrea.

Paco.


¡¡Trroomm!!

¡¡Muuuuloo!! ¡¡Malato joio!!

Ya es de día, entra luz por la rendija de la contraventana de madera, en la pared de en frente se forman luces y sombras cuando pasa alguien por delante de la ventana; todavía oigo al hombre rezongando contra la pobre bestia, seguro que ha dado un esfarón, el empedrado tiene que estar mojado, o helado, por que hace mucho frío, aún metido en la cama, cuando te sales del hueco caliente del colchón de lana, las sábanas están heladas y parecen mojadas.

No sé si levantarme, no oigo ruido en la casa, ¡que raro!, aguzo el oído y aguanto la respiración...,¡sí!, ¡se oye algo!, ¡los abuelos y mis padres tienen que estar levantados!,¡cuento tres y me levanto...!,¡jo hace tanto frío!; venga tres y me levanto, salto de la cama (la cama de mis abuelos es muy alta,si me siento en ella no llego ni a la mitad de la altura con los pies) corro, abro la puerta, sigo corriendo hasta la cocina y ...

¡1,2 y 3 corre, corre,...! ¡huy, qué frío está el suelo...!

Cuando llego a la cocina el primero que me ve es el abuelo, rápidamente se levanta, me coje en brazos y me lleva a su silla, el se sienta siempre a la izquierda de la lumbre, pero siempre me deja su sitio, sabe que allí no me dan las corrientes de aire que corren por la casa (la casa es muy vieja y las puertas no cierran bien, además, las puertas de la cocina no se pueden cerrar por que si no la lumbre hace humo; es más, en aquellos años no había puertas en la cocina), el abuelo se quita su chaqueta de pana, con más remiendos que pana, y me la echa por encima de los hombros, y allí, en su silla y con su chaqueta, estiro las manos hacia el fuego (y los pies también) para calentarme, ¡es que hace un frío!.

Mi padre está en frente, al otro lado de la lumbre, me mira, me sonríe,"¡hola hijo! ¿ya te has levantado? ¡qué madrugador!", tiene un cuchifarro enorme recién aguzao y está rebanando migas con un pan de ayer, no sé cómo hace para que le salgan tan cuadraditas, un día me dijo "que me iba a enseñar cuando fuera más mayor, pero que todavía era muy pequeño", sólo me dejan utilizar cuchillos sin filo que sólo sirven para untar el tulicrem.

Se oye una voz " M..., hija, ¿has sacado el lomo de la olleta?", mi abuela, seguro que está preparando en el portal la merienda,"¡si madre!, ¡y el chorizo también!", mi madre, estarán las dos en el portal o en la bodega preparando las cosas para las migas y la merienda que nos comeremos en la viña.

Cuando entra mi madre en la cocina viene refunfuñando, siempre refunfuña, por que tiene muchas tareas, la comida, la ropa, fregar el humero, los cacharros, la compra,..., yo no sé para que tanto fregar y tanto lavar la ropa, pero bueno ¡ella sabrá!, me da un beso, que me restriego con la mano, y dice al abuelo "¡padre, ponga usted las zapatillas al niño que no ande descalzo!", el abuelo tira la colilla del celtas que se estaba fumando a la lumbre y sale de la cocina, al momento está de vuelta, en una mano trae mis alpargatas, como dice él, y en el otro brazo trae a mi hermano, mi hermano es más pequeño que yo, y dormimos en la misma cama con los abuelos, pone una silla al lado de la mía y sienta allí a mi hermano, luego coge una chaqueta, creo que de mi padre, y arropa a mi hermano.

Mientras trato de atarme las zapatillas, todavía no sé muy bien hacer el lazo, entra la abuela con las trébedes, eso es que vamos a empezar a hacer las migas, "¡buenos días nos de Dios!",

"¡buenos días abuela!", respondemos mi hermano y yo. La abuela aparta unos tizones, los coloca, atiza otro palo y coloca las trébedes, mi madre ya está esperando detrás con una sartén y el jarro del aceite, el abuelo ha ido, mandado por la abuela, seguro, a buscar unas guindillas churrusconas, ¡nos gustan mucho a todos las guindillas!, y se le oye trastear en la cámara, mi padre sigue rebanando migas, hacen falta muchas, y mi hermano y yo seguimos calentándonos las manos al fuego "¡aaah!,¡se está también al lado de la lumbre!".

El aceite empieza a humear, mi madre que ya ha traído todas las cosas para hacer las pasaeras, llama al abuelo para que traiga las guindillas, es lo primero que hay que freír después de los ajos y antes que el pescado, el lomo y el chorizo lo hacemos a parte "para que no sepa a pringue el aceite" dice mi madre. Se abre la puerta de la cámara, ya viene el abuelo con las guindillas y ¡me trae uvas!, ¡todavía quedan pasas de la última vendimia!, siempre guardan las mejores para comer como postre; como mi padre no ha terminado de rebanar las migas, hoy se ha despistado y va con retraso, empieza mi madre a freír las pasaeras.

"¡A..., rellena de aceite y vinagre los cuernos, que tengamos pa hacer un moje, y mira el salero, mientras los hijos hacen las migas!", la abuela siempre anda pendiente de estas cosas, si sales al campo y luego echas en falta algo... ¡malo!, "...aunque en la casilla hay de to..." sigue diciendo.

Llega el momento mágico, mi padre ha terminado de rebanar migas y mi madre de freír las pasaeras, se aparta un poco de aceite, se trae un jarra con agua, una paleta... y se echan las migas a la sartén, "¡P..., aparta unos tizones, que se te van a quemar!", "¡que no, mujer, que ando al cuidado, tú viste a los niños!", "¡nooo, nooo, todavía no, déjame ver un poco más!" dice mi hermano.

Mi madre se marcha, pero para poco rato, al momento está de vuelta, ha ido a preparar la ropa para vestirnos y ya no espera más.

Cuando volvemos vestidos y lavados las migas ya casi están, ¡qué bien huelen!, es una de mis comidas favoritas, migas con miel, con mucha miel. A mi hermano y a mí nos ponen unos platos en la mesa y un cacharro con miel al lado para mí, mis padres y mis abuelos comen en la sartén encima de las trébedes, cuando sea mayor también comeré de la sartén.

¡Ah, se me olvidaba, también había torreznos! (¡que asco!).

En recuerdo de mis abuelos, y de todos los abuelos,

que pelearon mucho, que tenían poco, y todo era poco para dárnoslo.

A los que vienen detrás de mí, y no lo conocieron,

no siempre hubo tanto como ahora y nunca costó tan poco conseguirlo.

Por Paquito el de la María de la tía Rafaela.


10 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Estupendo!'Qué prolijo y minucioso en los detalles!Saludos

yastoy dijo...

un saludo desde valencia paco y familia
aunke no soy del pueblo ya me
considero casi como de el
ademas poco se lleva en
recuerdos y anecdotas con el mio
saludos y recuerdos ala familia

Anónimo dijo...

Es cieto, un montón de detalles y muy bien descrito. Me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

Fenomenal Paco. Gracias por lo bien que te expresas y lo bien detallado, leyendo tus recuerdos o vivencias me he sentido trasportado a aquellos tiempos en la que muchos tuvimos vivencias parecidas.
Creo recordar más o menos en esos años ir yo con mi abuela a casa de la tuya a comprar el famoso vino de pitarra de la tía Rafaela, también me parece que tenía unas naranjas que solo valían para echar el zumo en los mantecados de lo acidas que eran.

juanpiser dijo...

como me acuerdo yo de la tia rafaela cuando ivamos en vacaciones y siempre me llevava
una botella de vino de pitarra pal valenciano

paco soy el yerno de julian
el de la tia sofia

Anónimo dijo...

.............increíble, solo faltan los aromas y nos transportaríamos al Villarta de aquellos años. Yo aunque estuve poco en el pueblo, fue también de niño y nunca lo olvidare. Este finde pasado estuve con unos Villarteños y cuando lo comentamos me dieron la razón que expresa este tipo de recuerdos...........”Éramos tremendamente felices, con poco, pero muy felices”. Gracias, la lectura ha hecho abstraerme un rato y en cuanto tenga un ratillo de tranquilidad os mostrare mis recuerdos de “chiquenino”.

Saludos del Ehpero

juanpiser dijo...

pos ya tardas ehpero

Paco dijo...

Saludos a los primos de Valencia!!
venga enviar relatos que no se enfrié el asunto.
gracias a todos.

Anónimo dijo...

Está muy bien Paco, pero que sepas que todavía los jóvenes de ahora también comemos de la sartén esas migas tan buenas jejeje

Anónimo dijo...

Me ha encantado Paco, felicidades por el relato y sobre todo por los recuerdos, según pasa el tiempo me siento mas a fortunada por tener esos recuerdos, por disfrutar de esos momentos y esas vivencias que se van perdiendo...
Te mando un beso enorme y tambien para tu familia, que es la mia.

Nines